El primer 20% de un putt no está rodando

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La bola que acabas de golpear no está rodando en realidad. Primero salta, luego desliza, y solo entonces empieza a rodar.

El salto

Un putter tiene entre 2 y 4° de loft, así que la bola se despega ligerísimamente de la superficie. Es movimiento parabólico, de modo que la distancia es:

d = v₀² sin(2β) / g

Con un ángulo de salida de 2° y una velocidad inicial de 3 m/s son unos 6 cm. Hablamos de centímetros, pero mientras la bola está en el aire no hay fuerza de contacto, así que vista desde arriba va perfectamente recta.

El deslizamiento

Al aterrizar la bola casi no tiene rotación. El punto de contacto desliza, y la fricción de deslizamiento la frena mientras al mismo tiempo le da efecto. El deslizamiento desaparece y empieza la rodadura pura en el momento en que la velocidad alcanza:

v_roll / v_land = 1 − (2/7)(1 − r)

donde r es la cantidad de efecto liftado al salir. Sin rotación alguna eso es 5/7. Esta relación es un resultado exacto para una esfera rígida y no depende del coeficiente de fricción de deslizamiento.

Lo que sí determina el coeficiente de fricción es la longitud del deslizamiento, y con valores típicos resulta ser el 15–20% de todo el putt.

Por eso un putt cae al final

La fricción de deslizamiento también se opone al desplazamiento lateral, así que en esta fase la caída queda contenida. Además la bola va rápida, lo que de por sí mantiene baja la curvatura de la trayectoria.

En un putt de 6 m con una pendiente lateral de 2°, la desviación lateral al 25% del recorrido fue de 5,6 cm en un modelo que ignora el deslizamiento y de 4,1 cm en uno que lo incluye.

La sensación de que un putt «va recto al principio y cae fuerte al final» está respaldada por la física exactamente como cabría esperar.